OVALADITAS

VARIAS DEL RUGBY , MAS ALLÁ DE LA LINEA DE CAL

Este año cambio todo

Pumas en conflicto... y el mundo se hizo eco

Una victoria sin precedente frente a los All Blacks un empate con los Wallabies y de repente todo se derrumbo, un capitan suspendido y varias cosas mal

Mucho se hablo, mucho se dijo , en un momento donde se deberia estar festejando los logros, pero un sistematico ataque al rugby desde inicio de año termino con la suspención de tres Pumas entre ellos su capitan Pablo Matera, por dichos en una red social hace varios años atrás,  esto destapó varias cosas , todos sabemos que no es fácil ser PUMA y que son los mejores de América desde siempre, su mistica no tiene raza ni bandera y es por eso que todos nos identificamos con ellos , los admiramos y respetamos, y no a los que ganan (aunque confieso que aquel combinado que le ganó a Francia en Nantes tiene un lugar especial en mi corazón). Y lastimosamente fueron frases de discriminacion hacia paraguayos y bolivianos, cosa que no afecto a unos ni a otros pero si a esa sociedad enferma de la Argentina que pedia la cabeza de los jugadores,  porque no homenajearon a un futbolista que ni voy a nombrar porque soy Sembradora de Valores y no hay lugar en este blog para quien se droga o es desleal, muy buen futbolista y punto. La UAR muy apresurada en sancionar y tapar , acostumbrada a mandar y hacer lo que un grupito decide y no por el bien del deporte precisamente sino por...(Ud ya sabe...) sanciono pero el mundo se dio vuelta y la presion pudo mas,  asi que raudamente debio retirar el castigo. Ahora se empieza a escribir otra historia y donde cada uno de nosotros debe reflexionar  que esta sumando al rugby ...como defendemos los valores? y sobre todo que ejemplo le damos a los niños? 

Por ultimo el seleccionado se respeta ya sea Los Pumas o el de cada pais porque no es fácil  llegar a ese lugar y la presión es inmensa por esto y por mucho mas que nos da el rugby hoy pido volver a las raíces, recuperar ese preciado Espiritu de Rugby y defenderlo, y la mejor manera es ser ejemplo!!!

Palabras de dos grandes del rugby argentino

Ricardo "Tacho" de Vedia lo vivió así

ENTRE AMIGOS Y TRAIDORES

Estaba feliz, había jugado mi primer partido en el seleccionado. Eran los setenta.

Fue el último partido de práctica antes de partir al Four Nations de Sudamérica.

-¡Que bien jugamos, fue impresionante! Le dije a Mastajo, uno de los jugadores del equipo.

-Es que cuando se siente el mismo rugby, las cosas se simplifican, dijo el. Pocos días después noté que yo no sentía nada de lo que el hablaba. Me sentí en el polo opuesto. Más adelante me di cuenta que el iba a ser el Judas del grupo o uno de ellos, los que habrían de traicionarnos, en lo que estaba por venir.

Los entrenadores habían propuesto a Allan como capitán del equipo. Se trataba del jugador más experimentado, con una larga carrera en el seleccionado de la Federación. El que más partidos había jugado en la historia.

Los dirigentes no veían con buena cara esa designación. Esgrimieron cuestiones estatutarias los tránsfugas. En algo se parece al planteo que hacen hoy con el plan de entrenamiento Paladar Fino. Los malditos estatutos.                                                                                      Allan era un verdadero langa-en esa época lo llamaban play boy- tenia 35 años y sus novias no pasaban los 18. Había ilustrado con su cara las tapas de las revistas People y seven days. El Charles Bronson argentino decían esos pasquines. Sus compañeros se abastecían con las minas que se le caían del carro al capitán fachero. Los viejos le tenían envidia. Para ellos eran inalcanzables las pibas que lo seguían. Tampoco se le conocía una ocupación. Empezó a laburar de grande, eso ya es meritorio. Cuando se le preguntaba ¿vos a que te dedicás? En ese entonces decía –relaciones públicas, eso es lo mío. Algunos otros tiraban – exportación importación y así quedaba explicado. Años después lo pibes dirían – administración, me faltan tres materias. Los que hicieron guita no dicen nada, solo se comenta por lo bajo –negocios financieros. ¡La patria financiera! hicieron plata unos cuantos, otros solo lo miramos de afuera, la vimos pasar. Allan estaba al margen de todo esto, se las ingeniaba para pasarla bien. La imagen que daba no era la que querían los dirigentes, por envidia o porque estaba en las antípodas de lo que pensaban esos viejos carcamanes.                                     Lo cierto es que jugaba como los dioses y era muy admirado por los demás jugadores, muchos de ellos lo idolatraban. Tenía un carácter fuerte. –Si alguien quiere aclarar algo puede hablar conmigo-decía- los miraba a los ojos y se golpeaba fuerte en el medio del pecho con su mano derecha. Nadie se le animaba.  Era tan rápido que jugando de centro era capaz de irse por afuera haciendo una medialuna gigante. Su wing desesperado le decía – ¡pásala Allan, pásala! Se la pidió toda la tarde. En un momento del partido llamaron al referee señalándole que el wing estaba caído, durmiendo la siesta. Algunos testigos afirman que fue su compañero Allan que le aplicó un tremendo golpe a la mandíbula. Se cansó de escuchar -¡pasala, pasala! Era un verdadero taita, de los de antes, guapo sin vueltas.

Los entrenadores eran jóvenes. Tal vez faltó cintura política, léase un poco de malicia, de calle, para poder hacer frente a la mafia organizada, que quería echarlos o forzarlos a renunciar, con la excusa de no aceptar la nominación de Allan como capitán.

 

Pancho, el utilero, había repartido las camisetas que habríamos de usar en el torneo.

Yo tenía la mía entre mis brazos, la apretaba más fuerte que a mi novia, era un sueño.    Los jugadores estábamos en el patio del club, con los bolsos nuevos para la gira que empezaba. De repente salió Pancho a los gritos – ¡muchachos parece que hay quilombo! me tienen que devolver la ropa, dijo sin respirar el recordado utilero multifunción. – ¡Renunciaron los entrenadores! - dijo Pancho- tengo orden de que me devuelvan la ropa hasta saber como sigue esto, agregó. Devolví la camiseta compungido, con un nudo en la garganta. Me hubiera gustado mostrársela a mi viejo. Hubiera estado orgulloso.

Los tipos barrieron con todo. El seleccionado siempre fue el botín de guerra de estos mercenarios apatridas, lacras enquistadas en los cargos, ambiciosos de poder.                                                      Los entrenadores se fueron sin presentar batalla. Eran gente de principios, tal vez algo ingenuos. Al lado de estos sicarios eran unos monaguillos lampiños.                                Durante esos días estuvieron dando su apoyo a Allan, dos de sus mejores amigos, personajes emblemáticos del rugby, Tito el hombre nuclear y el ruso, declarado persona no grata o ingrata, no se cual es la diferencia, pero si se que es una estupidez, no hacia falta.

Los jugadores nos reunimos y en primera instancia todos respaldaban a Allan como capitán, de manera indiscutida. –Nos tenemos que plantar, decían casi todos.                                    Al día siguiente la postura no era la misma. Los dirigentes habían hecho un trabajo de inteligencia. Llamaron a dos jugadores, Mastajo y el enano Landai, ofreciéndoles los puestos de capitán y subcapitán, respectivamente. Además les hicieron un lavado de cerebro que no tenía nada que envidiarle al régimen nazi, un trabajito psicológico perfecto.

Estos dos muchachos con la autoestima por las nubes, vinieron al grupo con una propuesta infantil. –Viajamos todos, aunque me nombren capitán a mi –dijo Mastajo- para el grupo el capitán seguirá siendo Allan. –De ninguna manera –dijeron los defensores del verdadero capitán- o Allan es el capitán oficialmente o no viajamos.                                                             Esta reunión se estaba llevando a cabo en el vestuario. De repente ingresó una persona. Era un conocido ex jugador, que venia a anunciar que lo habían nombrado como el nuevo entrenador. Resultó a la postre el primer coach de facto de la historia, en unos años en que los golpes de estado estaban a la orden del día.                                                                     Al verlo ingresar e intentar asumir su funciones en ese preciso momento, Allan le dijo –Licha, te voy a pedir que te vayas, acá no tenés nada que hacer, nosotros estamos hablando en privado temas que no te incumben.                                                                                    Ante la duda del tipo, Allan le dijo-¡tómatelas o te saco a los empujones, no se que mierda haces acá! Licha hizo violín en bolsa, tragó saliva y solo dijo –mañana voy a hacer un entrenamiento a en el club, consideraré que aquel que no asista esta renunciando a la gira. Y se fué, algo incomodo, se puso colorado, lo habían echado, pero el no era ningún santo, eso se iba a ver después.

Seguimos reunidos y las opiniones ya no eran de respaldo absoluto a Allan. –No tiene que ir nadie, decían unos cuantos. Otros empezaron a decir –para mi los jugadores estamos para jugar, no tenemos que meternos en política, para eso están los dirigentes.                                         Siempre detesté la falta de compromiso, la ausencia de ideales, el egoísmo, el no te metás. Tal vez el haber tenido un padre idealista, comprometido, utópico, me enseño a vivir de otra manera. Si los jugadores toleran que los manejen como títeres, que nos queda para nuestras vidas. Hay que jugársela. Tantos pibes que se metieron en política en esos años y se los comió la dictadura. Esos si que tenían ideales, principios, huevos.                                Por suerte las cosas cambian y treinta años más tarde sesenta jugadores convocaron a una huelga, se plantaron ante los dirigentes, que una vez más se los querían llevar por delante, antes de la copa del mundo.

Apareció el vicepresidente de la Federación, el señor Pene Rigatti, nos dijo –muchachos el rugby es un deporte amateur, nadie puede ser obligado a jugar, aquel que no se siente en condiciones anímicas o espirituales esta excusado y no habrá sanción alguna para aquellos que decidan no participar de la gira. Este señor se marchó para no volver nunca más y negaría sus palabras en el futuro. No recuerdo, no dije eso, no fue tan así, diría el dirigente camaleón.                                                                                                                                Al año siguiente el Chapa que estaba en el seleccionado, dejó su club y se mudó a las cebras. Pene Rigatti era en aquel momento el presidente de su club de origen.                   Afuera aparecieron un par de personajes enigmáticos. Uno hablaba en francés y el otro un mix de franchute y porteño. Fueron los primeros intermediarios que llegaron hasta el Rió de la Plata. Venían en busca de nuestra materia prima para abastecer a clubes de rugby del viejo mundo. Los jugadores del interior hicieron rápidos arreglos, para ellos y para algunos otros que se encontraban pastando en sus provincias. Sus uniones los apoyaban, le daban becas para sus familias y un viaje a Miami para dos personas con todos los gastos pagos. En cambio los jugadores de la capital pertenecientes a la BURRA, debían hacer una hipoteca sobre alguna propiedad que este a su nombre, también tenían que presentar una póliza de seguro de caución, firmar un pagaré y otros tramites más. Eso hizo que estos desistieran de partir a jugar a Europa.                                                                               Después del torneo se produjo la estampida. Entonces los tipos llenaron un camión jaula, con todos forwards del interior y los repartieron entre Francia, Italia y algún ternero lo bajaron en España. Si hubieran sido animales podemos decir que se llevaron jabalí, búfalo, chancho, tapir, gorila, jirafa y algunos leones.

Diez jugadores decidieron no asistir a la convocatoria de Licha, el nuevo entrenador. Aunque el día anterior habían sido más los que parecían comprometidos con la causa, fueron solo diez los que renunciaron a integrar ese equipo. Los restantes trece acudieron a la práctica, podría haber conformado un equipo de rugby league, le alcanzaba justo.     Licha tomó el teléfono y convocó a los que consiguió para afrontar el compromiso que se le venía encima.                                                                                                                         Yo volví a mi casa llorando, pateando los cordones de la vereda, hasta me fisuré el dedo gordo del pié izquierdo. Mi padre no podía entender mi decisión – ¿pero no era lo que más querías? Me dijo. –Si papá, pero es una cuestión de honor, además Allan es el capitán del club, no me quedaba otra. Me fui a dormir, pero no pude, lloré toda la noche, en silencio. Ese fin de semana jugué el seven para mi club, fue un pequeño consuelo, además lo ganamos.                                                                                                                                 Partió el seleccionado. Mastajo viajó como capitán y el enano como vice. Al ser entrevistado por un periodista que le preguntó ¿Qué se siente ser capitán del seleccionado? Mastajo respondió –es un gran honor ser el capitán de  todos. El periodista incisivo dijo ¿de todos? Si, de todos, respondió el capitán impostor, en una muestra de soberbia que lo acompañó siempre en su etapa de jugador.                                                                              Para mi se había terminado la temporada. Mantenía la ilusión de formar parte del seleccionado en la gira por Inglaterra al año siguiente. Ya tenía diseñado en mi cabeza los pasos a seguir para prepararme, llegar de la mejor forma y tener una revancha.

En mi propio club recibí un gran respaldo, que se manifestó apenas tomada la decisión de renunciar al seleccionado, apoyando a Allan y también a los entrenadores que fueron desalojados de manera muy parecida a un golpe de estado. Aunque analizado todo con el tamiz de la historia, pienso que tendrían que haber resistido, se fueron demasiado fácil y no evaluaron las consecuencias que iban a tener sus renuncias.                                                    Los jugadores del club me apoyaron mucho en ese momento, sobre todo los mas viejos.         –No tenés que ir, estos tipos son unos hijos de puta, no van a durar nada, no hay que entrar en el juego de ellos, ya vas a tener otra oportunidad, me dijo el pingüino.                              Los más jóvenes miraban sin preguntar que pasaba, creo que nunca lo entendieron, o no les convenía o nadie se  lo quiso explicar. –Te apoyamos a muerte, contá con nosotros, estamos todos con vos, me dijeron.

Pasaron dos meses, cuando una tarde al llegar a casa, mi madre sonriendo me dijo ¡sorpresa! llegó un sobre para vos, mirá quien lo manda ¡la Federación de Rugby! debe ser una buena noticia.

Lo abrí en diez segundos, decía – De nuestra consideración: tenemos el agrado de dirigirnos a ud. con el objeto de comunicarle que en virtud de haberse negado a vestir la camiseta del seleccionado nacional, queda suspendido por el término de cinco años para integrar todos los equipos de selección de esta Federación. Lo saludamos atentamente. Firma Sr. Presidente Meríodetodos.                                                                                          La sensación de impotencia, la bronca contra estos tránsfugas era enorme, no sabia para donde disparar. ¡Pene Rigatti y la puta madre que te parió! Un dolor profundo, una angustia inconmensurable, lo peor estaba por venir.

Al año siguiente la Federación hizo una convocatoria de jugadores para el seleccionado, teniendo por principal objetivo, la gira por el Reino Unido. Cuatro jugadores de mi club estaban entre los citados.                                                                                                            La suspensión que pesaba sobre mi cabeza parecía un tema del siglo pasado. Nadie pensaba en eso. Incluso en el club se hablaba con orgullo por la convocatoria de cuatro de sus mejores jugadores. De lo otro ya nadie se acordaba. Con el tiempo paso a ser algo así como un secreto de familia. Esos temas que todas las familias tienen pero por una extraña razón no se mencionan más. Todos lo saben pero actúan como si nada hubiera pasado. Hay un acuerdo tácito –de eso no se habla y punto- es así

Por lo tanto la cuestión quedó sepultada dentro de la historia que avanza sin detenerse.

Con gran ingenuidad estuve esperando un gesto de mis amigos, de mis compañeros de equipo. Durante mucho tiempo idealice la unidad del equipo. Tanto pregonaron sobre los valores de la amistad, sentido de equipo, estar en función de los demás, que me la creí.    Si la verdadera prueba es la adversidad, esa fue toda mía, la superé solo, me hice más fuerte.

Con la tarjeta de embarque en el bolsillo parece difícil que aparezca algún gesto. Cuando se suben al pájaro de acero y toman el primer champagne les agarra amnesia. Los muchachos se fueron sin saludar. Que extraño resultó todo. Me sentí más solo que Sadam Hussein en el barrio de once.                                                                                                                       No era tan monolítico mi club. La unidad se mostraba  para afuera, para adentro no funcionó. Todos tenemos máscaras. Lo que molesta es cuando se adopta una actitud de inmaculados, creyéndose perfectos, ejemplares. Y están muy lejos de serlo. Se decidió tener un secreto de familia.

La gira por Inglaterra fué un éxito, tapó todo, el rugby argentino orgulloso festejaba.

Maquiavelo se hizo presente, más que nunca el fin justifica a los medios. Si ganamos está todo bien, funciona así, aunque hayamos jugado como el culo.                                                         No me trajeron ningún recuerdo, ni una foto en el puente de Londres. Ni siquiera una anécdota me contaron. Debe haber sido muy aburrida esa gira. No escuché nunca un comentario. Parecía que hubieran vuelto de un retiro espiritual, donde todos se hacen los misteriosos, como si guardaran el secreto de la vida eterna. No guardaban ninguno. Estaban más sucios que un mecánico.

Y yo como un boludo siempre estuve atento al momento en que daban el equipo. Me gustaba saber de memoria como formábamos, estaba pendiente que jugaran mis favoritos.

Una vez en el club me pasó que estaba tan enganchado con la formación del equipo,  me concentré tanto en mis compañeros, que cuando el capitán dió la formación no escuché que yo no jugaba. Me dijeron –la intermedia ya salió a entrar en calor, me hablaban a mí, no lo podía creer, me habían colgado y no me di cuenta.                                                                                                   Con el tiempo dejó de importarme como formaba el equipo, me daba lo mismo, con tal de jugar, que sea el que sea. Me aislé tanto que cuando escuchaba al capitán decir mi nombre se me tapaban los oídos. Incluso al día siguiente si alguien me preguntaba- ¿Cómo forman? No tengo ni idea –respondía- yo juego.                                                                                      Se transformó en un juego bastante individual y no está mal, cada uno debe estar lo mejor posible, si quiere sobrevivir, hay que ser fuerte, sobretodo de la azotea, para bancar lo que venga. Si querés salir adelante dependés de vos mismo, no esperes nada de nadie, me dije.

El mundo siguió dando vueltas. Al año siguiente el seleccionado viajó a Nueva Zelanda. Ahora eran ocho jugadores del club en el plantel. Ya no me importaba.                            Incluso el Pingüino que había sido quien mas fogoneara mi renuncia al seleccionado, trabó una estrecha relación con Mastajo y Landai, los dos traidores más celebres, pasaron a ser sus mejores amigos. Se hizo ganador absoluto de los juegos olímpicos de hacerse el boludo.                                        Por suerte aunque no lo veamos el sol siempre está. Allan animado por Tito y el Ruso tuvo una idea brillante. Armó un equipo en el que estábamos todos los suspendidos y además se unieron muchos jugadores de los mejores clubes.  Resultó un seleccionado paralelo. Lo llamamos CABALLOS SALVAJES.                                                                                         El equipo era invitado a jugar en todas partes y arrasaba a cualquier rival que tuviera enfrente. El periodismo generó una verdadera polémica y planteó una incógnita ¿Cuál es el verdadero seleccionado? ¿Caballos Salvajes o la Federación?                                                         Las conclusiones decían que los Caballos Salvajes ganaban por varios cuerpos. Los dirigentes de la federación guardaban un hermético silencio.

La actuación de este equipo de amigos pasó a ser una especie de cuestión de estado para los dirigentes, que tenían la más baja popularidad de la historia.                                                          A la federación se le generó un serio problema porque desde el exterior enviaban consultas queriendo recibir información de ese equipo cimarrón. No tuvieron opciones, la fama de los caballos salvajes cruzó fronteras y fueron invitados a realizar giras a los grandes países del rugby. Fue algo así como un escape a la victoria.                                                                    Los dirigentes desesperados, ofrecieron levantar las sanciones a los diez jugadores, pidiendo a cambio la disolución del nuevo equipo. No querían que jugáramos más.               No aceptamos, no hacia falta. Ya no queríamos saber nada con esos corruptos.                    Hasta el secretario de deportes nos llamó.        –No deberían viajar sin una entidad que los respalde, nos dijo.-Les voy a pedir que se abstengan de usar cualquier tipo de simbología que los identifique con nuestro país, agregó el secretario burócrata. Correcto transmisor de mensajes de terceros. Nos leyó textualmente un comunicado de la cancillería. ¡Hasta la condición de ciudadanos argentinos teníamos que ocultar! Lo mandamos al carajo ¿vos donde estabas cuando nos suspendieron sin darnos la posibilidad de defendernos? –ahora salís a opinar, ándate bien a la mierda, no tenemos que pedirle permiso a nadie, le dijimos cordialmente.                                                                                                                             En Ezeiza hicieron el último intento por frenarnos. Vinieron algunos jugadores del seleccionado. Nos quisieron hablar, pero no estábamos para escuchar a nadie. La policía aeronáutica  logró evitar que los cagaramos a palos, a esos traidores. El pingüino no se animó a venir. Más adelante pude ocuparme de el.                                                                    Éramos un equipo de renegados. Al fin pude jugar internacionalmente, montado en un caballo salvaje. Por supuesto que el capitán fue Allan. Aunque ya estaba grande. -Viejo es el viento pero igual sigue soplando, decía el. Las mujeres revoloteaban a su alrededor.  Seguía jugando con la calidad de siempre. Juntos habríamos de recorrer el mundo haciendo lo que más nos gustaba, jugar a la pelota con los amigos.

 

Por Ricardo “Tacho” De Vedia

 

NOTA:  Ignacio Silveyra

 

No es un relato es lo que pasó el capitán el Trompa (Rodríguez Jurado), los que aceptaron las capitanías Cato Mastai y Landajo , los entrenadores renunciantes  Perazzo y Villegas , el nuevo entrenador Lucho Gradin , el equipo formado se llamó Cimarron XV , diez jugadores tomaron la determinación de renunciar a Los Pumas : Horacio Mazzini, Eliseo Branca, Mario Carluccio, Ricardo de Vedia, Raúl Sanz, Jorge Navessi, Jorge Braceras y los rosarinos Daniel Baetti, Ricardo Castagna y José Constante( luego suspendidos por 5 años).

Y Marcelo Mariosa con  su pluma mágica asi

La Pelota de Rugby Se Mancha – La Pluma del Ruck

Estupefacto por todo lo que ha pasado en estos días es una palabra que no alcanza a definir lo que siento. Al mismo tiempo siento asco y repudio, vergüenza y orgullo. Puf, qué difícil tener todo eso adentro. Y además soy negro.

A lo largo de los no tantos años que estoy vinculado al rugby (uno muy pocos menos que el total de mi vida) he sido guiado por diferentes maestros pero el que siempre la liga, por su influencia innegable en mí y en la querida cuarta de 1977, es el Mosca, pero no ha sido el único. Todos han puesto su semilla en mi vida, y debo reconocer que ha sido una suerte que hayan pisado mi puente todos esos señores (uh, perdón, Señores con mayúsculas) que eran personas falentes, como yo, como vos, como todos, pero que han entregado parte de su vida para que yo, vos y todos los que jugamos al rugby seamos mejores personas.

He puesto entonces mi granito de arena siendo parte de esa cadena de amor y espero haberlo hecho según mis propias expectativas, que eran altas, y deben saber ustedes que sigo estando en contacto con la mayoría de esos jóvenes que pasaron de alguna manera por “mis manos” (diría el Mosca) cuando eran “arcilla”, esa palabra que desprendía de su bigote que se ladeaba un poco y permitía mostrar algunos de sus dientes, disfrutando en parte ese poder que le otorgaba su figura sobre ese grupito de recién salidos de la imberbescencia.

Yo no he sido del todo bueno antes del rugby. He robado en un supermercado un par de guantes de arquero, que mi vieja me acompañó a devolver inmediatamente, rogando que aceptaran mis disculpas y su vergüenza. Entendí el mensaje. Claro, yo no era chorro, era un adolescente midiendo cosas. Luego, entre otras macanas incontables, le pateé la puerta del auto a una profesora de otro colegio, donde iban amigos y mi novia. Los directivos, enterados y a través de ella, me citaron. Pedí las disculpas del caso, y entendí el mensaje. Era un idiota, pero tenía que entenderlo. Piñas había todos los fines de semanas en los bailes, con barras que nada tenían que ver con el rugby. Y no hablo de las batallas entre hinchadas de fútbol, que empezaban a piedrazos y terminaban a las trompadas. No, no había redes. Pero entendí el mensaje.

Cuando me tocó debutar tan joven en la división superior, yo ya había entendido, y me comporté como un verdadero caballero, dentro y fuera de la cancha. Sin dudas y siempre lo digo, el rugby rubricó mi carácter (porque cada uno tiene el suyo y no es posible adquirir uno nuevo) y me señaló algunas cosas que hoy ostento, como el no claudicar, ser parte de un equipo dándolo todo y ser leal a los compañeros. Luego las leyes hacen lo demás. Y mi casa, la base de todo. Y eso traté de enseñarlo cada vez que me eligieron para ser entrenador.

Lo que postearon hace años quien es hoy el capitán de Los Pumas y dos de sus compañeros es sin dudas detestable e imposible de dejar pasar. El racismo y las expresiones de ese tipo son realmente repugnantes. Pero Pablo Matera era un verdadero idiota en ese momento. Y Guido. Y Santiago. Y estimo, con un dicho que no debe tapar la luz que debe alumbrar el hecho, que dentro de su idiotez ellos se sintieron “graciosos” con algo que realmente no lo es. Y hay un precio para eso, y es la vergüenza de reconocerlo y eventualmente, si hubiera un delito, hacerle frente.

El rugby todo (o mejor dicho, me corrijo, casi todo) salió a combatir el sinnúmero de situaciones erradas desde muchos costados: desde el demasiado leve reconocimiento a Maradona (que podría haberse resuelto con una carta orgánica de la UAR un instante antes del partido) hasta la suspensión apresurada, aún después de los pedidos de disculpas. Para los que no son especialistas en temas de crisis, sepan que con el plato roto, ya pegado, se van a ver las grietas. Quiero decir que no todo el mundo se va a sentir satisfecho con cualquiera de las decisiones que se tomen, ya sea posponer alguna sanción a los jugadores hasta que se reúna el Comité de Disciplina, determine el tipo de sanción si la hubiera, jueguen o no los muchachos o tengan que enfrentar a la justicia. A mí sí me gustaría saber quién y por qué salió a buscar los viejos dichos y al mismo tiempo lo celebro, porque es obvio que el lío armado fue mayúsculo y tuvo que buscar “yerros” en las redes de otras personas, para hacer creer que el punto de ataque no era el rugby. Quizá nunca lo sepamos.

¿Y por qué lo celebro? Porque Pablo Matera es el mejor ejemplo de que los clubes están haciendo las cosas bien y que el rugby puede ayudar a la mayoría, sino a todos los que se acercan. Un pibe que perdió a su padre joven, con algunos problemas de temperamento y el mismo que hizo esos posteos terribles, ha crecido, evolucionado, encontrado el camino y se convirtió, precisamente por su temperamento ahora encaminado, en el capitán de Los Pumas. Ningún mejor ejemplo para contarles a todos lo que significa ser parte, y que entre todos nos cuidamos y tratamos de que el de al lado sea mejor.

Al mismo tiempo, la UAR y sus estamentos deberán revisar algunas cosas de cómo se manejan. Y eso no es malo, es parte de una evolución. El rugby profesional ya se ha instalado hace años y las estructuras deberán adecuarse a los tiempos modernos, tiempos de redes, de información en el instante, de memorias en la nube, de respuestas rápidas a las crisis que se presenten y la cabeza fría para comprender el mundo que rodea al rugby moderno. Y ojo, que seguirá la evolución y lo que hay que hacer es adelantarse.

 

Sin dudas todo este lío nos hizo y hará daño, aunque espero sabiduría y cordura, aunque no lo pueda garantizar. Los jugadores son los que se ponen esa camiseta que todos quisimos usar y no pudimos, por lo que nos representan a todos. Y no es la primera vez que los jugadores son víctimas de asuntos internos o externos. Si metemos la mano en la lata de la historia, tenemos varios muertos en el placard.

El rugby argentino está repleto de historias hermosas de superación y comprensión de los valores y obviamente de alguna que otra historia negra que demuestra que nada, ni el juego de rugby, es perfecto.

Al final, al decir de Maradona, que seguramente demostró como pocos su compromiso y amor por la camiseta argentina y fuera “poco” homenajeado, ya no importa por qué, “la pelota no se mancha”. Bueno, en el rugby se mancha, por el barro, por la sangre. Lo que no debe mancharse es el corazón de todos los que amamos el Viejo Juego.

Y lo que debe seguir es la razón de que todos estemos ahí: jugar un juego donde los maestros de rugby nos enseñen a ser mejores. Y eso ocurre en todos los clubes amateurs de la República, de punta a punta.

Me pasó a mí. Y le pasó a Pablo Matera.

El Viejo Juego de rugby puede ser una cosa muy buena. Muy buena. Si querés.

 

Marcelo Mariosa

Marcelo Mariosa palabra fiel y autorizada de rugby y su historia, expresa su sentir en esas líneas que nos hacen pensar, reflexionar y trabajar para volver mas y mejores.

Tres pibes que se equivocaron y cambiaron, el rugby educa, el rugby si tiene valores

Curiosidades del VI Naciones

Por Horacio Simon

 

Cuando tenía seis años, Vi una vez una imagen magnífica en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba 'Historias Vividas'. Representaba una serpiente boa que tragaba una fiera. En el libro decía: "Las serpientes boas tragan a su presa entera, sin masticarla. Luego no pueden moverse más y duermen durante los seis meses de su digestión"

Ni mucho menos pretendo eso, ¡estaría bueno! Más bien todo lo contrario. Mi intención es intentar aportar algunas de las anécdotas y las historias más curiosas que el TORNEO por excelencia del rugby mundial ha ido aportando, pues me parecía interesante. Empecé hace unos años y poco a poco intento ir añadiendo alguna más. Y he vuelto a recurrir a literatura ajena, en este caso del francés Anthoine Saint-Exupéry, que para eso son los actuales subcampeones del mundo, para introducir este artículo con el inicio de 'El Principito', una de las más grandes historias jamás contada para el público infantil... y no tanto.

El rugby siempre ha presumido de ser un deporte distinto... y con toda la razón del mundo. Buena prueba del espíritu deportivo que rige el deporte dela pelota ovalada, es el incidente que tuvo lugar en 1913. En los primeros años del torneo había cierto desconocimiento de las reglas por parte de los aficionados y pasaban cosas tan sorprendentes como la ocurrida durante visita de Escocia al Parque de los Príncipes.

Los galos no pudieron repetir el triunfo de dos años antes y el público, decepcionado, creyó que el árbitro inglés le había robado el triunfo a Francia. Míster Baxter tuvo que abandonar el estadio escondido en el coche del internacional francés Failliot, en una época en la que no había muchos autos. La respuesta de la Federación Escocesa fue contundente. "Si un partido no puede ser jugado más que con la protección de la policía, no vale la pena que sea jugado. Es absolutamente necesario enseñar a los espectadores que las tradiciones del rugby deben ser mantenidas, no importa dónde se juegue, y una de esas tradiciones capitales es el respeto y la inviolabilidad del arbitraje". Aún hoy da gusto oír a los jugadores dirigirse al árbitro, como "Señor...". Lo dicho, son algunas de las otras historias del Torneo de las Cuatro, digo de las Cinco... no, no... de las VI Naciones. Pasen y disfruten....

Único torneo que 'premia' al perdedor...
Empezando porque es el primer torneo en el que se ha premiado a la selección que pierde todos los partidos. El dudoso honor de no sumar un solo punto se traduce en la 'Cuchara de Madera'. El término nació con el propio torneo cuando en la Universidad de Cambridge existía un sistema por el cual los alumnos que se presentaban al examen final se agrupaban en tres categorías. El primer estudiante que ocupó el último puesto del último grupo fue un tal Master Wedgewood y su grupo fue conocido desde entonces como 'Wooden Wedge' (acuñado de madera), en honor al apellido del alumno.

Con el paso del tiempo el apelativo se modificó y derivó en el actual 'Cuchara de Madera' o 'Wooden Spoon', en contraposición con la popular expresión británica de 'nacido con cuchara de plata', utilizada para describir a los nacidos en una familia adinerada. Es decir, lo que nosotros conocemos como 'nacer con un pan debajo del brazo'. De hecho, actualmente existe en Inglaterra una asociación de caridad con ese nombre, Wooden Spoon, que da cobertura y ayuda mental, física y social tanto a niños como a jóvenes desfavorecidos. scendió rápidamente al ámbito deportivo y tanto en Cambridge como en la Universidad de Oxford se comenzó a premiar con la 'Cuchara de Madera' a los últimos clasificados.

Jeffrey y Richards acabaron a patadas con la Calcuta Cup...
La Copa Calcuta es el trofeo que se entrega al vencedor del choque anual entre Inglaterra y Escocia, génesis de este torneo. Dicho trofeo se mantuvo intacto y a salvo desde 1879 hasta 1988, justo cuando el escocés John Jeffrey y el inglés Dean Richards fueron más allá en el tercer tiempo y, completamente borrachos, jugaron al fútbol con ella por las calles de Edimburgo. La reparación de los desperfectos de la copa costó unas 250.000 pesetas. Un incidente que nos recuerda la histórica frase que compara los dos deportes más queridos en Gran Bretaña: "El fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos, mientras el rugby es un deporte de villanos disputado por caballeros". Y eso que Jeffrey y Richards no hicieron honor a dicha descripción.

Del entrenamiento con cerdos a jugar sin botas...
El capitán de Escocia en 1924, Wavell Wakefield, reconoció en público que había perfeccionado su técnica en los tackles defensivos entrenándose con cerdos en la granja de un amigo. "Es ideal, porque tienes que agarrarles con cuidado de no romperles las patas y, a la vez, tienes que evitar que no te arañen la cara con las pezuñas". Lo que nunca quiso dejar caer Wakefield es que estableciese ningún paralelismo con los rivales. Es algo que en rugby ni se imagina uno. Peor es lo de otro escocés, Jock Wemyss, que disputó dos ediciones del torneo antes de la I Guerra Mundial y después de la contienda tuvo que jugar contra Francia en 1920... sin botas, ya que la Federación se negó a proporcionarle un par nuevo alegando que el jugador debería haber conservado las que tenía antes de la Gran Guerra. Economía de guerra, que se dice y nunca mejor dicho.

Jean Prat... el héroe nacional de la France de 1951
Después de 44 intentos sin éxito, la selección de Francia consiguió su primera victoria en Inglaterra... toda una hazaña. Era 1951 y el capitán del quince galo, el delantero Jean Prat, se convirtió en el héroe nacional del país vecino, pues el 3-11 final llevaba su firma en ocho de los once puntos de su equipo: un try (entonces valían 3 puntos), la conversión (2) y un penal (3).

Los franceses, que hasta entonces habían sufrido siete de las ocho Cucharas de Madera que tienen en su historial, estaban por fin en el camino correcto. De hecho, tres años después quedaron primeros por primera vez, aunque igualados a victorias con Inglaterra y País de Gales en un triple empate histórico. Pero el 'gran momento' llegó en 1959, cuando Francia celebró su primer título del V Naciones en solitario.

Un héroe que renunció a la fama por vaguería...
En 1910, Bert Solomon visitó por primera y única vez la camiseta de la Rosa. Aquel día anotó el try que permitió a Inglaterra vencer al País de Gales, provocando el primer triunfo internacional inglés ya como V Naciones. Solomon recibió infinidad de ofertas para jugar en diversas ciudades y en numerosos clubes, pero desechó todas porque "el viaje desde Redruth, su lugar de residencia, a Cornwall, lugar en el que entrenaba, es muy cansador para hacerlo regularmente".

Del himno de los esclavos en Twickenham a la rivalidad galesa...
La habitual canción o himno oficioso que entonan los aficionados ingleses en cada partido, sobre todo cuando las cosas marchan bien para su equipo, es el 'Sweet Chariot' (Linda Calesa), la canción que solían entonar los esclavos africanos camino de América y que tiene una curiosa historia, la de Harriet Tubman, una esclava que vivía en Maryland con sus diez hijos y que una noche de 1849 escapó en su carreta guiándose por la Estrella Polar y alcanzó el Norte, es decir la libertad, a pesar de atravesar peligrosos caminos repletos de caza recompensas en busca de esclavos en fuga. Pero no contenta con ella, regresó en quince ocasiones al Sur en busca de esclavos a los que salvar en su carroza y su cabeza llegó a valer cuarenta mil dólares.

Sin cambios y jugando hasta caer desmayado...
Otra de las 'tradiciones' de este deporte es que no había sustituciones a menos que los doctores de los dos equipos ratificaran que el jugador en cuestión no podía seguir en el terreno por una lesión. Incluso hubo una época en que los lesionados se retiraban y dejaban al equipo en inferioridad. Tiempos de épica en los que los jugadores se dejaban la vida en el terreno de juego, casi literalmente. Como le ocurrió al galés Jehoida Hodges, en 1903, cuando comenzó jugando de pilar ante Inglaterra y se lesionó muy pronto tras un choque con un rival. En lugar de retirarse, se retrasó a la línea de tres cuartos y lideró, mermado físicamente, las acometidas galesas llegando incluso a lograr tres try Luego cayó desmayado, nada más acabar el encuentro.

Deportividad, pese a las bromas...
Y es que la rivalidad es tal que en 1994, así rezaba un anuncio de la selección de País de Gales de cara al Torneo V Naciones de ese año. "Fee Fi Foe Fun, puedo oler la sangre de un inglés. Esté vivo o muerto, machacaré sus huesos para hacer nuestro pan". Muy literario y nada literal, ya que por encima de todo la deportividad preside este deporte de mucho contacto.

La legendaria frase de Jonathan Davies...
"No es una semana aguantando las bromas de tu rival, es un año viendo cómo tus vecinos, ya sean irlandeses, ingleses o escoceses, te recuerdan cada día tu derrota". Esta frase del genial apertura galés Jonathan Davies, elegido por la prestigiosa revista inglesa Rugby World en 1996 entre los cincuenta mejores jugadores de todos los tiempos, refleja bien a las claras el espíritu del VI Naciones, lo que significa, especialmente para los británicos, el torneo más antiguo del mundo. Y es que más de 137 años de rugby y tres siglos distintos contemplan esta competición desde que en 1871 Inglaterra y Escocia disputaran su primer partido, aunque la génesis del torneo como tal haya que buscarla en la década de los ochenta de la decimonovena centuria.

Una larga historia que, lógicamente, ha dado paso a una larguísima sucesión de anécdotas e historias curiosas que hablan mejor que nada de la idiosincrasia especial de un torneo que es algo más que una competición deportiva, como bien reflejaba el galés Davies. Y es que, hasta no hace muchos años, cada jugador se pagaba de su bolsillo su propia camiseta para poder disputar el V Naciones, pues por entonces Italia no había sido invitada al mayor espectáculo del mundo... ovalado.

El idilio de Lady Di y Will Carling...
Por último, en la memoria de casi todos todavía está presente el presunto romance entre Will Carling, uno de lo mejores jugadores ingleses de todos los tiempos y capitán del 'XV de la rosa', y la entonces princesa Lady Di, que llegó a ocupar las portadas de las revistas británicas a mediados de los noventa. Carling, por entonces capitán de los ingleses, llegó a renunciar a jugar con Inglaterra en la edición de 1997 y un año después abandonó definitivamente el rugby.

Imposible evitar relacionar dicha historia con la actual relación que mantienen, el tres cuartos centro Mike Tindall, jugador de Gloucester, y Zara Phillips, la nieta de la reina Isabel de II de Inglaterra.

 

Además, ya se sabe que en Inglaterra quien haya jugado con la selección de la rosa en el pecho tiene su vida resuelta, ya que nunca le faltará un puesto de trabajo de cierta consideración en cualquier empresa.

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